Hotel Xcaret Arte
Reseña Le Chique
por David Martinez
Este restaurante se encuentra en el espacio que anteriormente ocupaba Chino Poblano dentro de Hotel Xcaret Arte Frente a Tah Xido. Durante mi visita en noviembre de 2025, cuando viajé con un grupo que organicé, el restaurante ya se encontraba cerrado. Personalmente, no fue una gran pérdida para mí, ya que en las tres ocasiones que tuve oportunidad de visitarlo nunca logré conectar realmente con su propuesta gastronómica de fusión china–poblana.
Por ello, cuando supe que el espacio sería reemplazado por un nuevo concepto culinario, me pareció una excelente noticia para el resort. Sin embargo, la sorpresa llegó al enterarme de que Le Chique operaría como una experiencia con costo adicional aproximado de $4,000 MXN por persona, más $3,000 MXN adicionales si se desea incluir el maridaje de vinos.
Esto representa un cambio importante, considerando que Chino Poblano formaba parte de la oferta gastronómica incluida dentro del concepto All-Fun Inclusive del resort. Desde mi perspectiva, resulta cuestionable sustituir un restaurante incluido por una experiencia premium con costo extra. En ese escenario, habría sido preferible desarrollar un nuevo espacio para este concepto gastronómico o reconsiderar la redistribución de la oferta culinaria dentro del hotel.
Si anteriormente visitaste Chino Poblano, notarás que el espacio de Le Chique es prácticamente el mismo, aunque con una remodelación importante en los acabados. Uno de los elementos que más me gustó fue su bóveda decorada con talavera, que aporta carácter y elegancia al lugar. En general, el espacio luce atractivo y bien cuidado; sin embargo, mi intención aquí no es evaluar su arquitectura, sino su gastronomía y servicio.
Mi visita al resort tuvo como objetivo principal conocer esta nueva experiencia y poder compartir con nuestros clientes de Viajes RedondoX lo que realmente pueden esperar. Como referencia, ya he tenido la oportunidad de vivir otras experiencias gastronómicas dentro de Hoteles Xcaret, como HA’ y Xaak, además de haber visitado distintos restaurantes con Estrella Michelin en otros destinos.
Reservé Le Chique para el último día de mi estancia, con la idea de cerrar el viaje con la que prometía ser la experiencia más destacada. Sin embargo, la primera sorpresa llegó al momento de mi llegada: me negaron la entrada porque llevaba un short formal, indicando que el código de vestimenta exige pantalón.
Este fue un punto negativo para la experiencia. Primero, porque no fui informado previamente del dress code, y segundo, porque resulta curioso que esto ocurra dentro de un resort vacacional, donde en la mayoría de los restaurantes de Hoteles Xcaret se permite el uso de shorts lisos o formales. Esto me obligó a regresar a la habitación a cambiarme, perdiendo tiempo de mi reserva.
En mi opinión, el lugar es agradable, pero no necesariamente transmite un nivel de formalidad o lujo extremo que justifique una política de vestimenta tan estricta. Aun así, decidí continuar con la experiencia para poder evaluar realmente lo importante: la propuesta gastronómica y el servicio.
Dado que el menú puede cambiar constantemente, no entraré en la descripción detallada de cada uno de los platillos. En su lugar, me enfocaré en los aspectos de la experiencia que personalmente me parecieron más relevantes.
Los primeros tiempos comienzan en la parte exterior del restaurante, donde se sirven algunas bebidas y bocados iniciales. En mi caso, iniciamos con bebidas servidas en una “bolsita” y unas margaritas presentadas dentro de una esfera de chocolate. Personalmente hubiera preferido que toda la experiencia comenzara directamente en la mesa; sin embargo, después entendí que probablemente esta dinámica es intencional, ya que el mobiliario interior no resulta particularmente cómodo para una experiencia que puede durar entre tres y cuatro horas.
En términos generales, el servicio es bueno y el ritmo de la experiencia está bien organizado. No obstante, hubo un momento que no me dejó una buena impresión. Durante uno de los tiempos, el sommelier mencionó que el vino que se estaba sirviendo era “uno de los mejores vinos de México”. Al preguntarle qué lo hacía destacar o qué reconocimiento tenía, respondió en tono burlón diciendo que era “solo una forma de decirlo”. Honestamente no esperaba ese tipo de respuesta en un restaurante de este nivel. Si se presenta un vino como uno de los mejores del país, lo natural sería poder explicar sus características o su relevancia. En ese momento la explicación se quedó corta y la interacción no fue la más profesional.
En cuanto a la comida, la mayoría de los tiempos fueron de mi agrado. La calidad de los ingredientes es buena y el emplatado está muy bien trabajado. Algunos platillos incorporan efectos visuales o presentaciones creativas, pensados no solo para el sabor, sino también para generar ese momento “instagrameable” que muchos buscan en experiencias de este tipo.
De los 27 tiempos del menú, podría decir que aproximadamente cuatro realmente me sorprendieron, varios fueron buenos y algunos simplemente no conectaron tanto conmigo. Si desean ver la reseña de cada tiempo con más detalle, la pueden encontrar en mi Instagram personal.
¿Volvería?
Probablemente sí, pero en unos dos o tres años, cuando el menú haya evolucionado nuevamente. Personalmente sigo prefiriendo HA’, donde celebré un cumpleaños y la experiencia fue sobresaliente: servicio impecable, una propuesta gastronómica que me gustó más y detalles adicionales como su famoso tornado, que añade un elemento extra a la experiencia.
¿Recomiendo Le Chique?
La respuesta sería sí y no.
Si ya visitaste prácticamente todos los restaurantes de Hoteles Xcaret, incluidos los dos brunch del resort, y quieres probar algo nuevo, Le Chique puede ser una buena experiencia.
Sin embargo, si es tu primera vez en Hoteles Xcaret, no considero que sea una inversión imprescindible. En ese caso recomendaría comenzar con HA’, que también cuenta con Estrella Michelin y ofrece una experiencia que, en mi opinión, es más redonda.
¿Vale su precio?
Si lo comparo con restaurantes de alta gastronomía en otros destinos, diría que sí tiene una relación valor–experiencia razonable. Por ejemplo, comparándolo con Pujol en Ciudad de México, mi experiencia personal fue mejor en Le Chique. En Pujol llegamos a pagar aproximadamente $11,000 MXN por persona, mientras que en Le Chique el costo ronda $7,000 MXN con maridaje o alrededor de $4,000 MXN sin él.
Calificación final
7 / 10